Hace unos días, mientras leía, me topé con una frase que me abrió la mente:

“La clave del éxito para las personas en todos los niveles (…) está en ‘saber cómo procesar problemas'”.

(Lo leí en el libro “Your Next Five Moves” del empresario Patrick Bet-David.)

Y eso me puso a pensar mucho. Porque, realmente, la vida está llena de problemas.

Por ejemplo:

  • En el trabajo, literalmente somos contratados para resolver problemas. Y, mientras más grandes y complejos son los problemas que resolvemos, más dinero ganamos y más beneficios/libertades podemos tener.
  • Si eres empresario, resolver problemas extremadamente complejos debe estar en tu ADN, porque tener una empresa se trata de apagar fuegos a diario.
  • Y en la vida personal, conforme vas progresando, las cosas también se van volviendo más complejas. Cuando te casas, por más perfecto que sea tu matrimonio, tendrás problemas. Cuando tienes hijos, incrementan los problemas porque, además de tus responsabilidades laborales y maritales, debes cuidar a tus hijos. Cuando tus hijos crecen, incrementan aún más los problemas, porque ahora debes encaminarlos y educarlos para que sean adultos responsables.

Y así sucesivamente.

Ahora:

En esas situaciones cotidianas o complejas de la vida es donde entra en acción nuestra capacidad para resolver problemas.

La mayoría de las personas enfrenta los problemas de la siguiente manera:

1. Buscan culpables. Culpan a alguien del trabajo, culpan a su cónyugue, o en general, culpan a alguien más, suponiendo que otra persona debe resolver el problema.
2. Escapan o evaden la situación. Simplemente se fugan del problema y no lo enfrentan.

Lo anterior hace que el problema no se resuelva, y que nos quedemos estancados en nuestro trabajo o nuestra vida, o bien, el hecho de no resolver el problema hace que el propio problema se haga más grande.

Pero hay una tercera opción para enfrentar los problemas:

3. Procesar el problema con la cabeza fría y tomar responsabilidad de la situación. Utilizar tus capacidades físicas y mentales para solucionar el problema.

¡Esta sería la forma correcta de enfrentar los problemas!

Todo lo anterior me hizo recordar dos ideas/frases sumamente importantes:

Una del empresario Ray Dalio:

“Dolor + Reflexión = Progreso. No debes evitar el dolor, especialmente si persigues objetivos ambiciosos. Lo creas o no, tienes suerte al sentir ese tipo de dolor cuando tienes el enfoque correcto, porque es señal de que necesitas encontrar soluciones para seguir progresando”.

Y otra frase que escuché en un audio en el que hablaba el actor Morgan Freeman (aunque no estoy seguro si la frase es de él):

“No pidas menos problemas, pide mayor capacidad para resolverlos”.

Y esto, a su vez, me hace pensar que:

Querer tener una vida sin problemas, es querer vivir una vida mediocre, porque los problemas son, de hecho, los que nos ayudan a utilizar y desarrollar las capacidades que se nos fueron otorgadas al nacer, y a explotar nuestro máximo potencial.

¿Qué sentido tiene vivir una vida en la que no utilizaremos nuestro máximo potencial?

En mi humilde pero acertada opinión, no tiene ningún sentido.

Y bueno:

Por tal razón, concluyo que, si quieres vivir una vida útil, feliz, y más exitosa, tienes que aprender a procesar los problemas que la vida te pone en el camino.

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